viernes, 17 de marzo de 2017

Amparo Frejo Quirós - Dolor mandíbula/oído - Inestabilidad - Acúfenos

NOMBRE: Amparo Frejo  Quirós
EDAD:  51 Años
PAÍS: España
RESIDENCIA: Logroño
PROFESIÓN: Empleada de frutería
FECHA: 17 de marzo del 2017
Me llamo Amparo.
Empecé con 45 años a tener dolencias en la parte izquierda de la mandíbula que se irradiaba al oído. No era un dolor constante, me iba y venía. Algunas noches el dolor me despertaba, me  levantaba y me tomaba un paracetamol. Lo fui dejando, porque lo achacaba, pues a un frío que habría cogido.
Iban pasando los días, las semana, y el dolor era más frecuente y más fuerte. Decidí ir al médico pero no vio nada, me dijo que me tomase ibuprofeno durante siete días y si siguía igual volviese. Volví porque seguía igual, y me derivó al otorrino. Te puedes imaginar… dos meses esperando…  
Llegó el día. Me exploró y no encontró nada…  Me manda al maxilofacial de la seguridad social… otro mes de espera. Mientras tanto tenía que tomar algo, lo que pillase por casa, porque el dolor era insoportable, desde que me levantaba hasta que me acostaba, día tras día, ya no sabía qué hacer. Por fin llegó el día con el maxilofacial, me explora la boca, abre, cierra, aprieta los dientes, mueve la mandíbula izquierda, derecha, para mí era un suplicio, porque me dolía aun más. En fin, termina y me diagnostica que los dolores que tengo son debidos a que me faltan piezas dentales en la parte de abajo, y recomienda que me vaya al dentista que suelo ir para que me las pongan.
Yo alucinaba, pero no tuve otro remedio que ir. Allí me hacen unas placas, luego unos moldes para las piezas que faltaban, y a la semana me llaman. Yo subo, me las ponen, encajan bien, hay que hacer unos ajustes, etc.
Siguen pasando los días y yo sigo teniendo esas molestias. Me dicen que es normal hasta que mi boca se acostumbre, que me iba a costar un poco. Yo sigo con las revisiones, limpiezas bucales y algún empaste que otro, lo normal. Seguía teniendo molestias y dolorcillo en el oído, así me tire como 6 meses aproximadamente, hasta que llegó otro problema.
Yo oía dentro de mi cabeza un pitido constante no muy fuerte, pero muy molesto. En la calle con el ruido de los coches no apreciaba esos pitidos dentro de mí, pero al llegar a casa otra vez los oía. Por las noches no podía coger el sueño, era imposible. Día tras día… Así me tire como una semana, ya estaba cansada, no dormía, apenas comía, ir a trabajar para mí era horrible. Me molestaban todos los ruidos, coches, pitidos, ambulancias, la gente que hablaba en mi trabajo, mi familia o cualquier ruido que hicieran… Un vaso o tenedor golpeando la mesa era como si me golpearan con algo en la cabeza.
Una mañana me levanté y estuve quitando todos los enchufes del frigorífico, lavadora, despertadores, a ver si el ruido que venía era de algún electrodoméstico. Pero nada, la cosa seguía igual, cuanto más nerviosa me ponía mas fuerte lo oía. Una noche, aproximadamente a las 4 de la madrugada, ya cansada de no poder dormir me levanté y me senté en la cocina. Hice un gesto con la mano y me la llevé a la cabeza, cuando mi sorpresa fue que el pitido no era en mi cabeza, sino en el oído izquierdo al apoyarme.
Pido cita al médico, se lo explico y me manda al otorrino… Otro mes de espera.
Inestabilidad. Para mí era un calvario, no podía hacer mi vida cotidiana, ir a trabajar, hablar con gente, pasear sin depender de alguien. Tenía que ir con mi marido, agarrada, ya que perdía mi estabilidad al andar. Me iba de un lado para otro, era horrible. 
Por fin llegó el día, me exploran y me mandan unas vitaminas durante 20 días… si seguía igual, que volviese. Me las tomé pero seguía igual, cada vez era peor, no tenía ganas de tomar nada más, siempre de mal humor, irritada con todo el mundo. Me volví insoportable, inaguantable. 
A los 20 días volví y le dije que seguía igual, me hicieron una audiometría, todo muy bien, porque oigo de más. Luego más pruebas de “cierra los ojos y anda hacia delante”… me iba de un lado a otro, en fin... decidieron hacerme un tac porque tengo antecedente por parte de mi hermana que tuvo un tumor en el sistema de audición, había que descartarlo. A los 15 días me llamaron, todo bien, descartan el tumor pero me diagnostican TINITUS (ruidos, acúfenos). Me lo explican más o menos y me dicen que no tiene cura, que hay gente que lo sabe llevar pero hay otras personas como yo, que no pueden hacer vida normal. La solución que me dan es ponerme unos audífonos.
Me mandan a Gaes, es una tienda especializada en sistema de audición. Me ponen los audífonos, voy a las revisiones y audiometrías que me tienen que hacer. 
¡Funciona, estupendo! Todo va genial ya no oigo esos pitidos, estuve haciendo mi vida normal, trabajar, salir a la calle sin tener miedo que un día me cayese o ir sola a todos los sitios, sin tener que depender de mi marido. Era otro mundo, como si volviera otra vez a la vida.
Pero seguían esas molestias en la mandíbula y el oído. Ese dolorcillo que está ahí que no termina de marcharse.
Así me tiré unos tres años con mis audífonos. Pero la cosa volvió, otra vez, cada día más molesto y el dolor de forma constante… otra vez, ya estaba aburrida… no sabía qué hacer. 
No volví a mi antiguo dentista, así que le dije a mi hija que me pidiera vez en el suyo, al Dr. Oscar Lozano. Le expliqué todo lo que estaba pasando durante estos años, me hizo una exploración de la boca, los dientes, una radiografía panorámica y me explicó más o menos lo que se podía hacer. Pero antes de empezar con su trabajo él me habló de una especialista en dolor orofacial, para que estudiase mi caso. Me dio el teléfono y dirección y me puse en contacto con la clínica, con la odontóloga Susana Siemens
Con la Dra. Susana Siemens. 
Le expliqué todo lo que me había ocurrido durante estos años y lo que me estaba volviendo a pasar. Me diagnostica “CAT Bilateral”. Yo no sabía qué era eso, me lo explicó detalladamente, despacito, y los pasos que había que hacer. Así que no me lo pensé y me puse en sus manos.
Primero tenía que llevar unos aparatos en los dientes para ponerlos bien y otro para dormir por la noche. Luego había que hacer una pequeña operación en el lado izquierdo y luego en el derecho, porque “no había sitio”, y así poco a poco se irían solucionándolas cosas.
A las semanas siguientes el dolor de oídos y la mandíbula iban a menos, por las noches dormía con el aparato para los dientes, que como dice Susana, “para no que fuéramos otra vez para atrás, como cangrejos”. 
Todo perfecto, muy bien. En una de las revisiones me dijo que porque no me quitaba los audífonos. Le conteste que me daba miedo, que no me atrevía, que no quería pasar otra vez por ese calvario, pitidos, inestabilidad, todo el día amargada, enfadada etc… 
Una mañana me levanté, me miré en el espejo y me dije a mi misma que porque no lo intentaba, no me costaría nada, los guardo en el bolso por si los necesito… Me los quité, me arreglé para ir a mi trabajo y salí a la calle. 
Todo normal, como si no hubiera pasado nada años atrás, eso fue en abril del 2016, pasaban las horas y no me acordaba de mis pitidos, ni dolor de oídos, ni mandíbula. La gente podía hablar en alto, los ruidos de  coches, camiones, etc.
Yo alucinaba, no me lo podía creer. Hoy por hoy estamos en marzo del 2017, y soy otra persona, feliz. Contenta porque aparte de mis dolencias de la boca y mi oído, los ruidos, acúfenos o tinitus, han desaparecido.
Soy otra persona, la vida me ha cambiado, el reflejo de dolor que tenía en mi cara ya no lo tengo después de tantos años. Gracias a ella, a la odontóloga: Susana Siemens
Antes de terminar esta carta quisiera decir esto:
Es una pena que aquí en Logroño (La Rioja), que no es una ciudad grande pero tampoco pequeña, hay muchas personas que sufren estas dolencias viendo una vida difícil sufriendo dolor. No comprendo que tengamos tan pocos odontólogos especialistas en este campo ¡es una pena!
Un saludo y un fuerte abrazo, 

Amparo.

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